Desayunos imaginarios en un porche

septiembre 30, 2014

El principio del otoño siempre traerá a mi cabeza un recuerdo, o más bien el recuerdo de algo imaginado por estas fechas hace ya algunos años.
Recuerdo como vivía ese pensamiento y como lo alimentaba con detalles inexistentes...Son ese tipo de pensamientos que aunque aún no los has vivido, los piensas y los imaginas increíblemente reales.
Pues bien, mi pensamiento tiene que ver con un antiguo amor...con el mar...y con la estabilidad.
Estuve a punto de liarme la manta a la cabeza e irme a vivir a Cádiz de donde mi chico de entonces era.
Mi imagen idílica (porque no se le puede llamar de otra forma) era sin duda el momento de la mañana desayunando los dos en el jardín, yo y mi taza...un buen jersey, mis pelos locos de la mañana...(aún empijamada) y la terraza...














 Un otoño en el jardín...mira que hay momentos que me inspiran...pero ese, ese sin duda me llena de calma, como os decía antes, de estabilidad, quizás porque lo asocie en el momento en el que lo viví, pero así lo siento.

Las terrazas y jardines en verano se viven, pero en otoño (y primavera) es quizá la estación donde se sienten, se perciben los cambios y los observamos...
Ahora que lo recuerdo...creo haber escrito en aquel momento ya, sobre los desayunos de otoño en aquella terraza imaginaria.

Os dejo en el post de hoy imágenes en los que me imagino de nuevo en esas mismas condiciones, la terraza en otoño, puede ser sin duda un buen refugio para estas fechas, yo sin pensármelo haría este mismo acto cada mañana, mi desyuno imaginario.










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